Reflexión de un indígena norteamericano sobre 1 Corintios 12:12-26

Por Richard Twiss, pastor, educador, autor y miembro del tribu Brulé Lakota de los Estados Unidos*

1 Corintios 12:22-26

22 Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen más débiles son indispensables, 23 y a los que nos parecen menos honrosos los tratamos con honra especial. Y se les trata con especial modestia a los miembros que nos parecen menos presentables, 24 mientras que los más presentables no requieren trato especial. Así Dios ha dispuesto los miembros de nuestro cuerpo, dando mayor honra a los que menos tenían, 25 a fin de que no haya división en el cuerpo, sino que sus miembros se preocupen por igual unos por otros. 26 Si uno de los miembros sufre, los demás comparten su sufrimiento; y si uno de ellos recibe honor, los demás se alegran con él.

 

Permíteme señalar cinco observaciones o aplicaciones basadas en este pasaje:

1. La debilidad aparente de la iglesia nativa (indígena) no debe ser motivo de descuido o rechazo, sino uno de reconocimiento y de la asignación de importancia, valor y necesidad. Los indígenas deben ser reconocidos como miembros vitales igualmente importantes quienes contribuyen a la Iglesia.

2. Los presuntos miembros más débiles, la comunidad de cristianos nativos, merecen, por lo menos hablando bíblicamente,  aún más honor que el honor dado a los que están vistos como fuertes, suficientes e importantes. Pero para que este honor tenga valor y significado para los pueblos nativos, su expresión tiene que ser legítima, honesta, y pragmática. No necesitamos más formulismo paternalista disfrazado de asociación (partnership), la inclusión o el empoderamiento.

3. ¿Podría ser que en esta época de la historia que Dios desea que la Iglesia en las Americas dé mayor honor a los partes que lo faltan hoy? Muchos ministerios . . . y un número creciente de denominaciones, han reconocido su desatención del liderazgo de minorías étnicas y ahora están empezando a subrayar la importancia del papel de los y hermanos y las hermanas indígenas.

4. La providencia de Dios está destinada a producir en nosotros una calidad de preocupación y cuidado unos por los otros que realmente refleja el punto de vista no partidista de la humanidad que tiene nuestro Padre celestial.

5. En las Americas hoy, la Iglesia entera está sufriendo espiritualmente porque la expresión nativa del Cuerpo de Cristo está sufriendo. No podemos escapar nuestra conexión en Cristo, y tenemos que comprender el requerimiento del Señor que estemos más conscientes del estado general del Cuerpo y no solamente esos partes más prominentes.

 

La condición de los nativos no es simplemente un tema social; es también profundamente espiritual. Tiene lazos fuertes al pasado y tiene gran porte para el cumplimiento futuro de los propósitos de Dios para nuestro país. El Cuerpo de Cristo en Norteamérica no puede quedarse sano en su funcionamiento mientras que contiene una apéndice suelta y desatendida. Todos sufrimos como resultado.

Las culturas indígenas, como cada cultura humana, reflejan en algún grado los atributos de nuestro Creador. Está en Cristo que encontramos el cumplimiento final de sus fines soberanos y santos para nosotros como un pueblo. Si Él tiene un papel único para nosotros o una contribución para dar en el cumplimiento de sus fines para nuestra nación en estos días, entonces la Iglesia tiene que reconsiderar el lugar dado a los asuntos nativos en la corriente evangélica aquí.

 

Tomado y traducido del libro, One Church, Many Tribes (Una Iglesia, Muchos Tribus) por Richard Twiss